Ansiedad

Ansiedad infantil: cómo reconocerla más allá de "los nervios"

Por Dr. Ignacio Rizzo · Psicólogo · Terapia Cognitivo-Conductual
Niña abrazando fuerte un peluche, con expresión preocupada

Dolor de panza antes de ir a la escuela, dificultad para dormir solo, miedo a separarse. Muchas veces se lo llama "nervios", pero puede ser ansiedad, y vale la pena mirarlo de cerca.

La ansiedad no siempre se ve como uno espera

Cuando pensamos en ansiedad, muchas veces imaginamos a alguien visiblemente angustiado o hablando de sus preocupaciones. En los chicos, la ansiedad suele disfrazarse de otra cosa: dolores de panza sin causa médica, irritabilidad, dificultad para dormir, negarse a ir a la escuela, o incluso enojo y explosiones que parecen "de la nada".

Señales físicas frecuentes

Señales emocionales y de comportamiento

¿Nervios normales o ansiedad?

La clave está en la intensidad, la frecuencia y el impacto. Todos los chicos sienten nervios antes de un examen o una situación nueva. Cuando esa preocupación es desproporcionada al estímulo, aparece de forma frecuente, y empieza a limitar la vida diaria del chico (no querer ir a la escuela, evitar cumpleaños, no poder dormir solo a una edad esperable), conviene consultar.

¿Por qué es importante no minimizarla?

Frases como "no es nada", "no tenés por qué estar nervioso" o "no seas exagerado", aunque bienintencionadas, suelen hacer que el chico sienta que no lo entienden, y no reducen la ansiedad real que está sintiendo. La ansiedad no tratada en la infancia tiende a persistir o intensificarse con el tiempo si no se trabaja.

La buena noticia

La ansiedad infantil es uno de los cuadros con mejor respuesta a la Terapia Cognitivo-Conductual. Cuanto antes se identifique y se empiece a trabajar, mejor suele ser la evolución, y menos se instalan patrones de evitación que después son más difíciles de revertir.

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