Problemas de conducta

Berrinches y desafío: cuándo es más que una etapa

Por Dr. Ignacio Rizzo · Psicólogo · Terapia Cognitivo-Conductual
Niña con gesto de frustración en una sala de espera, junto a un adulto

Los berrinches son parte normal del desarrollo, sobre todo entre los 2 y 4 años. Pero hay señales que indican cuándo conviene mirar más de cerca.

Los berrinches como parte del desarrollo

Entre los 2 y 4 años, el cerebro todavía no tiene desarrolladas del todo las herramientas para regular emociones intensas. Un berrinche, en ese contexto, no es "mal comportamiento": es una forma esperable (aunque agotadora) de expresar frustración cuando el chico todavía no tiene otras herramientas.

Señales de que puede ser algo más

Un berrinche no es lo mismo que un patrón de oposición sostenido. Cuando la conducta desafiante se vuelve un patrón — no un episodio puntual — puede tratarse de un cuadro como el Trastorno Negativista Desafiante, que se beneficia mucho de un abordaje específico.

Qué ayuda en el momento del berrinche

Mantenerse en calma (el adulto regulado ayuda a que el chico se regule), no intentar razonar en pleno pico emocional, y validar el sentimiento sin ceder automáticamente a la demanda ("entiendo que estás enojado, y aun así no vamos a comprar eso hoy").

Cuándo pedir ayuda profesional

Si el patrón es sostenido, genera mucho desgaste familiar, o el chico mismo parece angustiado por no poder controlarse, una evaluación ayuda a entender qué hay detrás y a armar estrategias concretas, tanto para el chico como para los adultos a cargo.

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