Berrinches y desafío: cuándo es más que una etapa
Los berrinches son parte normal del desarrollo, sobre todo entre los 2 y 4 años. Pero hay señales que indican cuándo conviene mirar más de cerca.
Los berrinches como parte del desarrollo
Entre los 2 y 4 años, el cerebro todavía no tiene desarrolladas del todo las herramientas para regular emociones intensas. Un berrinche, en ese contexto, no es "mal comportamiento": es una forma esperable (aunque agotadora) de expresar frustración cuando el chico todavía no tiene otras herramientas.
Señales de que puede ser algo más
- Frecuencia e intensidad desproporcionada para la edad, que no disminuye con el tiempo.
- Patrón sostenido de desafío: discutir activamente con adultos, negarse a cumplir reglas de forma persistente.
- Rencor o vengatividad: guardar enojo, buscar molestar deliberadamente a otros.
- Impacto en varios contextos: no solo en casa, sino también en la escuela o con otros adultos.
- Duración: patrones que persisten más de 6 meses, más allá de la edad esperable para berrinches típicos.
Qué ayuda en el momento del berrinche
Mantenerse en calma (el adulto regulado ayuda a que el chico se regule), no intentar razonar en pleno pico emocional, y validar el sentimiento sin ceder automáticamente a la demanda ("entiendo que estás enojado, y aun así no vamos a comprar eso hoy").
Cuándo pedir ayuda profesional
Si el patrón es sostenido, genera mucho desgaste familiar, o el chico mismo parece angustiado por no poder controlarse, una evaluación ayuda a entender qué hay detrás y a armar estrategias concretas, tanto para el chico como para los adultos a cargo.
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