Conducta en el aula: qué puede hacer un docente
Los docentes suelen estar en primera línea frente a conductas difíciles en el aula, muchas veces sin las herramientas específicas para abordarlas. Estas son algunas estrategias basadas en evidencia.
Entender la función de la conducta
Toda conducta, incluso la más disruptiva, cumple una función: buscar atención, evitar una tarea difícil, expresar frustración, o regular una sobrecarga sensorial. Identificar qué función cumple la conducta (más que solo "corregirla") es el primer paso para intervenir de forma efectiva.
Estrategias para el aula
- Anticipar en vez de reaccionar: si un momento del día suele generar conflicto (transiciones, trabajo en grupo), preparar al chico con anticipación reduce la conducta disruptiva.
- Reforzar la conducta positiva, no solo sancionar la negativa: el refuerzo específico e inmediato es más efectivo que el señalamiento genérico.
- Ofrecer opciones limitadas ("¿lo hacés ahora o en 5 minutos?") en vez de órdenes directas, que suelen generar más resistencia.
- Espacios de autorregulación: un lugar tranquilo donde el chico pueda calmarse sin que sea vivido como castigo.
- Consistencia entre docentes: que las mismas reglas se apliquen de forma similar en distintas materias o adultos.
Cuándo derivar a un profesional
Si a pesar de aplicar estrategias consistentes la conducta persiste o escala, es momento de sugerir a la familia una evaluación psicológica. Muchas veces trabajo en conjunto con instituciones educativas para armar planes de intervención específicos, adaptados a cada aula y cada chico.
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