Orientación a padres

Cómo poner límites sin gritar

Por Dr. Ignacio Rizzo · Psicólogo · Terapia Cognitivo-Conductual
Niña en calma junto a piedras apiladas en equilibrio, representando serenidad

Casi todos los padres, en algún momento, terminan gritando aunque no querían. La buena noticia es que sostener límites sin gritar es una habilidad que se puede entrenar.

Por qué terminamos gritando

El grito suele aparecer cuando el adulto también está desregulado: cansado, apurado, o sintiendo que "ya lo dije mil veces". No es una falla de carácter, es una respuesta fisiológica de estrés. El problema es que un grito, aunque a veces "funcione" en el momento, enseña al chico a responder al volumen de la voz, no al contenido del límite.

Estrategias antes del momento de tensión

Qué hacer en el momento de tensión

Bajar el tono, no el mensaje. Se puede sostener un límite firme con voz baja y pausada. De hecho, una voz más baja suele captar más la atención que un grito, porque rompe el patrón esperado.

Si sentís que estás por gritar, una pausa breve ("necesito un minuto y seguimos hablando") es mucho más efectiva que sostener la interacción en pleno pico de activación, tanto tuyo como del chico.

Si igual gritaste

Repararlo después ("me equivoqué al gritarte, lo que quería decirte es...") no debilita tu autoridad como padre o madre — al contrario, modela algo muy valioso: que los errores se pueden reconocer y reparar, sin que eso signifique perder el límite original.

Es un proceso, no un interruptor

Cambiar este patrón lleva tiempo y repetición, no es automático. Si sentís que el nivel de tensión en casa es alto de forma sostenida, trabajar esto en consulta, con herramientas concretas y personalizadas, puede acelerar mucho el proceso.

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Atiendo de forma presencial en Caballito y por telepsicología en toda Latinoamérica.

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