TDAH y autoestima: círculo del fracaso
Uno de los efectos menos hablados del TDAH no tratado es el impacto silencioso en la autoestima: años de 'no llegar', 'olvidarse', o 'portarse mal' sin entender por qué, dejan huella.
Un círculo que se retroalimenta
Un chico con TDAH sin diagnosticar o sin acompañamiento suele acumular experiencias repetidas de fracaso: tareas incompletas, llamados de atención, comparaciones con compañeros "que sí pueden". Con el tiempo, esto construye una narrativa interna de "soy un desastre" o "no puedo hacer nada bien" — que a su vez aumenta la ansiedad y empeora el rendimiento.
Cómo se manifiesta
- Autocrítica excesiva ("soy tonto", "nunca hago nada bien")
- Evitar desafíos nuevos por miedo anticipado al fracaso
- Comparaciones negativas constantes con hermanos o compañeros
- Frustración desproporcionada ante errores pequeños
Cómo ayudar a romper el círculo
- Separar la conducta de la identidad: "te costó terminar la tarea" en vez de "sos un desordenado".
- Reconocer el esfuerzo, no solo el resultado final.
- Buscar y nombrar fortalezas reales, que muchas veces quedan opacadas por el foco constante en lo que "falla".
- Trabajar estrategias concretas de organización, que generan experiencias de éxito reales, no solo discursos de aliento.
El rol de la terapia
Además de las estrategias de organización y autorregulación propias del abordaje de TDAH, trabajo específicamente el diálogo interno y la narrativa que el chico construyó sobre sí mismo — porque sin ese trabajo, aunque mejore la organización, la autoestima puede seguir dañada.
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Atiendo de forma presencial en Caballito y por telepsicología para toda la comunidad hispanohablante.
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