Síndrome de Tourette

La urgencia premonitoria en los tics

Por Dr. Ignacio Rizzo · Psicólogo · Terapia Cognitivo-Conductual · Actualizado: 17/10/2026

¿Qué es la urgencia premonitoria en los tics?

Es una sensación física incómoda, como una picazón, presión o tensión, que muchas personas con tics notan justo antes de hacerlos y que se alivia momentáneamente cuando el tic ocurre. Reconocerla es el primer paso de la terapia conductual (HRT/CBIT).

«Siento algo antes, como una comezón que solo se va si lo hago». Es una de las frases que más escucho en consulta cuando alguien describe sus tics. Esa sensación tiene nombre, y entenderla cambia por completo la forma de abordar el tratamiento.

Tic «automático» vs. tic con urgencia premonitoria

AspectoTic sin aviso previoTic precedido por urgencia
Cómo se viveAparece sin que la persona lo noteSe siente una tensión, picazón o presión antes
Qué ocurre despuésNo hay alivio claroAlivio breve y parcial al hacer el tic
Posibilidad de frenarloMuy difícil, porque no se anticipaSe puede posponer un rato, a costa de incomodidad

Qué es exactamente la urgencia premonitoria

La urgencia premonitoria es una sensación corporal, mental o ambas, que aparece antes del tic. Cada persona la describe a su manera: una picazón en el cuello, una presión en los hombros, una sensación de «estar incompleto», un calor en la garganta, una tensión en los ojos. Lo que tienen en común es que molesta, que se concentra casi siempre en la zona donde ocurre el tic y que se reduce, aunque sea por un momento, cuando el tic se realiza.

La descripción clínica de estas sensaciones en el síndrome de Tourette se remonta a la década de 1990 (Leckman y colaboradores, 1993). Desde entonces, la mayoría de los modelos de terapia conductual para tics se apoyan en la idea de que el tic funciona, en parte, como una respuesta que alivia esa incomodidad previa.

Por qué se la menciona tanto en el tratamiento

Pensarlo como un ciclo ayuda mucho. Primero aparece la sensación. Después viene el tic. Luego, un alivio breve. Ese alivio funciona como un refuerzo: el cerebro «aprende» que hacer el tic baja la incomodidad, y el ciclo se vuelve cada vez más automático. Es el mismo mecanismo de aprendizaje que se observa en muchos hábitos, y por eso las intervenciones conductuales trabajan sobre él.

La urgencia no es «ganas de hacer tics» ni falta de voluntad. Es una sensación real y difícil de ignorar. Entenderlo evita uno de los errores más frecuentes en las familias: pedirle al chico que «se aguante» sin darle una herramienta para hacerlo.

Cómo se usa en la terapia conductual (HRT y CBIT)

Los tratamientos conductuales con mayor respaldo para los tics, el entrenamiento en reversión de hábitos (HRT) y su versión ampliada, la intervención conductual integral para tics (CBIT), se apoyan en esta lógica. Las guías de la Academia Americana de Neurología (2019) y las guías europeas (2022) ubican a la terapia conductual entre las primeras opciones de tratamiento.

  1. Tomar conciencia: la persona aprende a reconocer la sensación previa y el tic mismo. Muchos pacientes descubren que sentían la urgencia desde hacía años sin haberle puesto nombre.
  2. Elegir una respuesta competidora: cuando aparece la urgencia, se practica una conducta incompatible con el tic, discreta y fácil de sostener durante un minuto aproximadamente. No es reprimir: es hacer otra cosa mientras la sensación pasa.
  3. Practicar con apoyo: primero en sesión, luego en casa y en la escuela o el trabajo, con refuerzo por parte del entorno.
  4. Revisar el contexto: se identifican situaciones que aumentan la urgencia (cansancio, estrés, aburrimiento) y se ajustan.

Lo que muestran los estudios clínicos es alentador. En ensayos controlados con niños (Piacentini y colaboradores, 2010) y con adultos (Wilhelm y colaboradores, 2012), la terapia conductual redujo la gravedad de los tics de manera significativa en una proporción importante de los participantes. Las cifras exactas varían de un estudio a otro y no conviene prometer resultados individuales.

Lo que la urgencia no significa

Un caso ilustrativo

Caso compuesto: los datos fueron modificados para proteger la identidad y no corresponden a un paciente real.

Martín tiene 15 años y un tic de hombro que se intensificaba en clase. Al principio decía que «le salía solo». En las primeras sesiones aprendió a registrar con una planilla simple en qué momento aparecía una tensión en el cuello, antes del movimiento. Con esa información se eligió una respuesta competidora discreta: apoyar el brazo contra el cuerpo y respirar despacio durante un minuto. Practicó en sesión con acompañamiento, y los padres aprendieron a reconocer el esfuerzo sin comentar los tics. A las pocas semanas, Martín contó que podía anticipar buena parte de los episodios y que la sensación se volvía más tolerable cuando no la peleaba.

Qué pueden hacer las familias y los adultos que conviven con tics

Preguntas frecuentes

¿Todas las personas con Tourette sienten la urgencia?

No todas la notan con la misma claridad. Es más frecuente que la describan adolescentes y adultos, y los chicos más pequeños pueden necesitar un entrenamiento previo para reconocerla.

¿Qué pasa si no logro identificar nada antes del tic?

Es común al principio. Con un registro sistemático y la guía de un profesional, muchas personas empiezan a detectar señales sutiles que antes pasaban inadvertidas.

¿La urgencia desaparece con el tratamiento?

No siempre desaparece, pero suele volverse más tolerable y menos ligada a la conducta de hacer el tic. El objetivo realista es reducir la gravedad y ganar control, no necesariamente eliminar todos los tics.

Referencias y lecturas recomendadas
Dr. Ignacio Rizzo

Escrito por el Dr. Ignacio Rizzo, doctor en psicología, especialista y autor de libros sobre Síndrome de Tourette, TOC y Terapia Cognitivo-Conductual. Más sobre mí →

¿Tenés dudas?

Atiendo de forma presencial en Caballito y por telepsicología para toda la comunidad hispanohablante.

Conocé cómo trabajo con el síndrome de Tourette y los tics →

Escribime por WhatsApp