Ansiedad de separación: más que extrañar a mamá
Que un niño pequeño llore al despedirse de sus padres es esperable. Pero cuando esa angustia es desproporcionada, sostenida en el tiempo, o interfiere con la vida escolar, puede tratarse de un Trastorno de Ansiedad por Separación.
Lo esperable vs. lo que requiere atención
Entre 1 y 3 años, cierta angustia al separarse de los padres es parte normal del desarrollo. El problema aparece cuando esta ansiedad persiste más allá de la edad esperable, es desproporcionada, o genera un impacto real en la vida del chico.
Señales del trastorno
- Miedo excesivo a que algo malo le pase a los padres cuando no están
- Negativa sostenida a ir a la escuela o dormir fuera de casa
- Pesadillas recurrentes sobre separación
- Síntomas físicos (dolor de panza, náuseas) antes de una separación anticipada
- Necesidad de saber constantemente dónde está el padre o la madre
Qué no ayuda
Evitar sistemáticamente las separaciones (faltar a la escuela, no salir nunca sin el chico) alivia en el momento, pero refuerza la idea de que la separación es peligrosa, y agranda el problema a largo plazo.
El tratamiento
Se trabaja con exposición gradual a separaciones cortas y manejables, psicoeducación para toda la familia, y estrategias de afrontamiento concretas para el chico. Cuanto antes se aborde, más simple suele ser el proceso.
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