Elogiar bien: esfuerzo sin inflar
¿Cómo elogiar a un hijo sin inflar su autoestima?
El elogio más útil es específico, sincero y centrado en el esfuerzo, la estrategia o la conducta, no en etiquetas ni comparaciones. Los elogios inflados («sos el mejor del mundo») pueden aumentar la ansiedad frente al error en algunos chicos.«¡Sos genial!», «¡Sos un genio!». Los elogios salen fácil y con amor. Pero la forma en que elogiamos puede ayudar a un hijo a animarse a intentar, o hacerlo sentir presión por no defraudar. Pequeños cambios en las palabras hacen una gran diferencia.
Tipos de elogio y su efecto
| Tipo de elogio | Ejemplo | Efecto posible |
|---|---|---|
| Centrado en el esfuerzo o la estrategia | «Te noto concentrado, probaste varias formas de resolverlo» | Favorece la persistencia y el aprendizaje del error |
| Centrado en la persona o el talento | «Sos un genio para las matemáticas» | Puede generar miedo a fallar y a perder esa etiqueta |
| Inflado o exagerado | «Es lo más lindo que vi en mi vida» | Puede aumentar la presión, sobre todo en chicos con baja autoestima |
Qué dice la investigación sobre el elogio
Hay estudios que muestran que el modo de elogiar influye en cómo los chicos enfrentan los desafíos. En una serie de experimentos clásicos (Mueller y Dweck, 1998), los niños elogiados por su inteligencia tendieron a evitar tareas difíciles y a abandonar antes frente a los errores, mientras que los elogiados por su esfuerzo se mostraron más dispuestos a persistir. Otro trabajo posterior (Brummelman y colaboradores, 2015) encontró que los elogios inflados, es decir exagerados o desproporcionados, pueden llevar a que algunos niños con baja autoestima eviten desafíos por miedo a no estar a la altura.
No significa que haya que dejar de elogiar. Significa que conviene hacerlo con intención. Los resultados dependen de cada niño y de su contexto, por lo que sirven como orientación, no como regla fija.
Las características de un buen elogio
- Específico: dice exactamente qué se hizo bien. «Guardaste los juguetes sin que te lo pidiera» es más útil que «¡qué bueno que sos!».
- Inmediato: llega cerca del momento de la conducta, para que se asocie con ella.
- Sincero: los chicos detectan rápido cuando se exagera.
- Centrado en lo controlable: esfuerzo, estrategia, constancia, amabilidad, y no en rasgos fijos como la inteligencia o el aspecto.
- Proporcional: acorde a lo logrado, sin superlativos permanentes.
Frases para cambiar el enfoque
| En lugar de… | Se puede decir… |
|---|---|
| «Sos muy inteligente» | «Se nota que le pusiste mucho empeño a este problema» |
| «¡Perfecto!» | «Me gustó cómo ordenaste los pasos» |
| «Sos mejor que tu hermano» | «Estás progresando en lo que venías practicando» |
| «Qué buen nene» | «Gracias por avisarme cuando te enojaste en lugar de gritar» |
Errores frecuentes
- Elogiar solo los resultados: el chico aprende que solo importa ganar o sacar buena nota.
- Comparar: con hermanos o compañeros. Aunque sea para halagar, instala competencia.
- Elogio con «pero»: «Está bien, pero podrías haberlo hecho mejor» anula el mensaje.
- Elogio automático y constante: pierde valor y se vuelve ruido.
- Elogiar para manipular: «sos tan bueno que seguro vas a obedecer» convierte la valoración en una trampa.
- Olvidarse de reconocer lo pequeño: sobre todo en chicos con dificultades de conducta, que reciben muchas correcciones y pocos reconocimientos.
Cuando el chico no recibe bien el elogio
Algunos niños, sobre todo los que tienen baja autoestima, ansiedad o historia de muchos reproches, reaccionan con incomodidad o descreimiento ante un elogio. Les puede resultar más fácil recibir un reconocimiento descriptivo («vi que te quedaste a terminar el dibujo») que uno valorativo («qué lindo te quedó»). Se puede empezar con descripciones simples, con un tono neutro, y sumar de a poco comentarios sobre lo que se ve bien.
Un caso ilustrativo
Caso compuesto: los datos fueron modificados para proteger la identidad y no corresponden a un paciente real.
Santiago tiene 9 años y desde hace un tiempo se niega a hacer los deberes difíciles. Sus padres lo elogiaban siempre por «ser el más inteligente de la clase». En consulta aprendieron a cambiar el foco: «Hoy empezaste solo y no te rendiste cuando se complicó». También acordaron con él un pequeño registro de esfuerzo en una libreta. Se retiró la comparación con otros chicos. En unas semanas, Santiago empezó a tolerar mejor los errores y pedía ayuda en lugar de abandonar.
Elogiar también lo pequeño y cotidiano
Los momentos que más conviene reconocer suelen ser los más comunes: compartir un juguete, avisar cuando algo le molesta, intentar de nuevo después de un error, hacerse cargo de una tarea sin que se la pidan. Mencionarlos en el momento, con una frase corta y un tono cálido, transmite que los adultos están atentos a lo positivo y no solo a lo que sale mal. En familias donde predominan las correcciones, aumentar la proporción de reconocimientos suele mejorar el clima antes de cambiar cualquier otra pauta.
Preguntas frecuentes
¿Está mal decirle «te quiero» o «estoy orgulloso de vos»?
No. Los mensajes de cariño incondicional son valiosos. Conviene diferenciarlos del elogio por un rendimiento: el cariño no depende de lo que el chico haga.
¿Y si los resultados de mi hijo son realmente excelentes?
Se puede reconocer con alegría y, a la vez, destacar el proceso: el estudio, la constancia, las estrategias que usó. Eso lo prepara para cuando algo le resulte más difícil.
¿Los premios materiales reemplazan al elogio?
No. Pueden servir como complemento en programas específicos, pero el reconocimiento verbal y la atención positiva suelen ser el refuerzo más sostenible.
- Mueller, C. M. y Dweck, C. S. (1998). Praise for intelligence can undermine children's motivation and performance. Journal of Personality and Social Psychology, 75(1), 33-52.
- Brummelman, E. et al. (2015). Origins of narcissism in children. Proceedings of the National Academy of Sciences, 112(12), 3659-3662.
- Kazdin, A. E. (2005). Parent Management Training. Oxford University Press.
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