TDAH

TDAH y amistades

Por Dr. Ignacio Rizzo · Psicólogo · Terapia Cognitivo-Conductual · Actualizado: 10/10/2026

¿Por qué el TDAH dificulta las amistades?

El TDAH puede dificultar las amistades por impulsividad social (interrumpir, no captar señales de otros) más que por falta de interés en vincularse, y estas habilidades se pueden entrenar específicamente.

Muchos chicos con TDAH quieren tener amigos genuinamente, pero les cuesta sostener esos vínculos — no por desinterés, sino por dificultades específicas ligadas al mismo TDAH.

Dificultad social típica vs. asociada a TDAH

OrigenPreferencia personal, poco interés social—
TDAH—Mucho interés social, pero dificultad para 'leer' el momento
Patrón frecuente—Interrumpe, cambia de tema abruptamente, se frustra rápido en juegos

Por qué se complican las amistades

La impulsividad puede llevar a interrumpir conversaciones, cambiar de tema abruptamente, o actuar sin medir el efecto en el otro. La dificultad para regular la frustración puede generar reacciones desproporcionadas en juegos grupales. Y las dificultades de atención pueden hacer que el chico "se pierda" información social relevante (un gesto, un tono de voz) que otros captan naturalmente.

El impacto en la autoestima

No es falta de interés — muchas veces es todo lo contrario. Es común que estos chicos deseen mucho tener amigos, y la dificultad repetida para sostener esos vínculos genere una herida de autoestima específica ("nadie quiere jugar conmigo") que hay que abordar con cuidado, sin minimizarla.

Habilidades sociales que se pueden entrenar

Cómo ayudar, paso a paso

  1. Empezar con un solo amigo y juegos cortos: encuentros de una hora, con una actividad estructurada (un juego de mesa, armar algo), antes que reuniones grandes.
  2. Ensayar antes: en casa se practican cómo saludar, cómo sumarse a un juego y qué hacer si pierde. Un adulto puede hacer de compañero.
  3. Pactar una señal privada: un gesto discreto que indique «esperá» o «frená un segundo», sin exponerlo delante de los demás.
  4. Dar retroalimentación breve y en el momento: «mirá que está esperando su turno» es más útil que un sermón al final del día.
  5. Entrenar la tolerancia a perder: con juegos de a dos, de manera gradual, reforzando cada vez que logra manejar la frustración.
  6. Enseñar a reparar: cómo pedir disculpas y retomar el vínculo después de un conflicto.
  7. Sumar actividades compartidas: deportes, clubes o talleres donde haya reglas claras y un adulto que organice.
Practicar en la vida real es clave. Las habilidades sociales entrenadas solo en el consultorio suelen trasladarse poco al patio o a las casas de los amigos. Por eso son tan importantes el ensayo previo, el acompañamiento de los adultos y la coordinación con la escuela.

Un caso ilustrativo

Caso compuesto: los datos fueron modificados para proteger la identidad y no corresponden a un paciente real.

Santi tiene 9 años y TDAH. Quería jugar con sus compañeros, pero interrumpía los juegos y se enojaba cuando perdía, y varios dejaron de invitarlo. Se trabajó con la familia y con la escuela: invitó a un solo compañero por vez, con un juego acordado de antemano; ensayaron en casa qué hacer al perder; y la maestra acordó una seña para avisarle cuando necesitaba esperar su turno. También se le enseñó a pedir disculpas cuando se pasaba. Después de varios meses, tuvo dos amigos con los que se encontraba con regularidad.

El rol de la escuela

El recreo, que es el momento menos estructurado, suele ser el más difícil. Algunas escuelas organizan juegos guiados o asignan un adulto que acompañe al chico y le dé indicaciones breves. Conviene hablarlo en las reuniones con la escuela.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que prefiera jugar con chicos más chicos o más grandes?

Es frecuente. Puede ser una forma de encontrar compañeros más flexibles. Conviene mirar si tiene también algún vínculo con pares de su edad.

¿Qué hago si lo rechazan?

Validar lo que siente, sin minimizarlo, y trabajar con la escuela. Si hay burlas o exclusión sostenida, hay que intervenir. El rechazo repetido afecta la autoestima y puede asociarse a ansiedad o ánimo bajo.

¿Sirven los grupos de habilidades sociales?

Pueden ayudar si incluyen práctica en contextos reales y participación de los padres. No alcanzan por sí solos si no se acompañan con apoyo en el día a día.

¿Cuándo consultar?

Si el chico está aislado, triste o evita ir a la escuela por problemas con los compañeros, conviene hacer una evaluación.

El rol de los adultos

Los grupos pequeños y estructurados (en vez de recreos completamente libres) suelen ser más manejables al principio. Los adultos también pueden dar retroalimentación específica y en el momento ("noté que a Juan no le gustó eso, ¿lo viste?"), en vez de sermones generales después del hecho.

Referencias y lecturas recomendadas
Dr. Ignacio Rizzo

Escrito por el Dr. Ignacio Rizzo, doctor en psicología, especialista y autor de libros sobre Síndrome de Tourette, TOC y Terapia Cognitivo-Conductual. Más sobre mí →

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