Ansiedad y depresión juntas
Es más frecuente de lo que se piensa: un adolescente que llega a consulta por ansiedad también tiene síntomas depresivos, o al revés. Cuando esto pasa, el abordaje tiene que contemplar el cuadro completo.
Tratar por separado vs. abordaje integrado
| Enfoque parcial | Se trata solo el síntoma más visible | — |
| Enfoque integrado | — | Se aborda el cuadro completo desde el inicio |
| Riesgo de lo parcial | El síntoma no tratado sostiene al otro | — |
Una coexistencia muy frecuente
Ansiedad y depresión comparten mecanismos y factores de riesgo, y en la adolescencia es común que aparezcan juntas, no como cuadros aislados. Un adolescente ansioso que empieza a evitar cada vez más situaciones puede ir desarrollando síntomas depresivos por el aislamiento que esa evitación genera.
Cómo se ve en la práctica
- Preocupación excesiva (ansiedad) combinada con desmotivación y tristeza sostenida (depresión)
- Irritabilidad que puede confundirse con "mal humor adolescente típico"
- Fatiga que no se explica solo por la ansiedad ni solo por el ánimo bajo
- Aislamiento social que retroalimenta ambos cuadros
Por qué es importante una evaluación completa
Cuando un adolescente llega a consulta, no alcanza con evaluar el síntoma que motivó la consulta inicial. Una evaluación diagnóstica completa permite detectar si hay un cuadro combinado, y armar un plan de tratamiento que contemple ambos aspectos desde el principio, no como un agregado posterior.
El tratamiento
La Terapia Cognitivo-Conductual permite trabajar ambos componentes de forma integrada: la evitación y la preocupación excesiva por un lado, y la activación conductual y el trabajo sobre el pensamiento negativo por el otro, dentro de un mismo proceso terapéutico.
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